Ortología de la sexualidad y conducta sexual
Empieza a discriminar pues las distintas motivaciones que surgen en tí como individuo: por ejemplo, muchas veces a lo largo del día eres presa de cierto apetito que te impulsa, quiero decir que te motiva, a comer. Claramente convendrás conmigo en apuntar que las ganas de comer constituyen en sí solas un motivo biológico, ciñéndonos a la clasificación propuesta, puesto que necesitamos tomar alimentos para manter nuestras constantes vitales óptimas y gozar de buena salud; sospecho que es evidente. Otro tanto sucede con realidades tan poco decorosas como miccionar o defecar. Se puede decir incluso que tales realidades biológicas no constituyen motivación alguna en el sentido en que son instintivas, resultantes de nuestra fisiología animal. Coincidirás conmigo, un tanto cansado ya (pero no seas preso del tedio,que aquí viene el meollo de lacuestión), en apuntar que el sexo en sus múltiples y variadas formas (unas más obtusas que otras) reporta al individuo que lo practica en plenitud (bien sea en solitario o con soporte de otra/s persnoa/s, en definitiva de lo que se quisiera echar mano) un placer que es procurado por aquel. Se habla pues de goce sexual y en este sentido las conductas encaminadas a obtener placer de este tipo (siempre y cuando no pongan en peligro la salud de las personas ni quebranten los derechos más esenciales a los que apunta la dignidad humana) son en todo respetables y por lo tanto todas, en principio,se miran de tú a tú. Ahora bien, la sexualidad entendida como motivación biológica sólo apunta hacia un camino posible, el del hombre y la mujer que suman sus cuerpos en la procreación de los hijos para la perpetuación de la especie. Si hasta aquí estás de acuerdo con esta realidad, no me negarás que, visto desde esta óptica, otro tipo de tendencias que no sean la ortológica heterosexual son en toda medida desviadas y perversas, un fraude a la biología. Podemos así, obtener un extasiante placer sexual en las muchas y diversas posibilidades que se ofrecen al individuo para alcanzarlo, debiendo escoger a tenor de las tendencias de cada uno, todas ellas respetables y posibles. No obstante, no debes perder de vista lo necesario y lo fundamental que resulta alimentar el cuerpo diariamente, de forma mesurada, dentro de los naturales límites, sin violar nuestra realidad biológica...
Es como quien va a regalarse gastronómicamente a un restaurant y opta por determinado plato en función de sus preferencias. En efecto, me placerá degustar una buena bandeja de marisco, puesto que gusto de él, pero tú, querido Horacio, optarás por una ensalada porque conozco que detestas todo tipo crustáceos. Encontrarás pues el deleite de los sentidos con tu ensalada pero esto no quiere decir que no puedas llegar a sentir goce voluptuoso con las centollas. Del mismo modo yo puedo llegar a profesar un amor filial por tus ensaladas, que vamos a suponer que detesto aunque que sabes que no es así, sólo era para ejemplificar. Es lo que se llama proceso de “aprendizaje condicionado”. Todos tenemos la capacidad potencial al nacer de gustar de cualquier comida, algo debe pasar para que reniegues de las marisquerías, o igualmente para que yo optase por ignorar el tomate de las ensaladas.
